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Categoría: Heterosexual
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Ahora son liquidos
Nunca he tenido el placer de escribirles, pues no me habia venido la necesidad de hacerlo, pero, bueno, ahora que tengo esta oportunidad pues, como decimos aqui en mi país, no quiero perder el chance de hacerlo.
Resulta que la Marianita_79 y yo vivimos en el mismo lugar, en el mismo sitio y entre la misma gente, acudimos a ciertos mismos lugares y he tenido la suerte de descubrir que ha sido precisamente ella quien ha escrito los relatos antes publicados por Ustedes, asi que, sabiendo ya la verdadera identidad de Marianita, supe, desde el principio la clase de aventura que podía sostener con ella si sabía lanzarme con la debida precaución de que no descubria a la vez mi descubrimiento, por lo tanto, dejenme decirles que Marianita es una chica que tiene 23 años, su piel canela es suave, dulce, firme y muy agradable, tiene un aroma siempre fresco e invitador ha besarle. ¿sus formas? que importan sus formas cuando sus labios son en forma de corazón. . sus ojos grandes y vivos, con pestañas que hacen un escandalo cuando cierra sus ojitos, y sus cejas perfectamente delineadas, su cabello. . ahhh su cabello medio corto, medio largo, que cuando hace el amor es una catarata de lujuria.
La ultima vez que estuve con Marianita, fue hace el viernes de la semana pasada en que me hizo el favor de acompañarme a una cena con unos ingenieros de la ciudad en donde vivimos pues estamos celebrando algo importante y crei conveniente llevar una compañera bella, guapa, sensual y que ademas despertara envidias entre mis compañeros. Claro, marianita tambien tenia competencia pues mis compañeros estuvieron acompañados a su vez por igual numero de edecanes contratadas ex profeso. La fiesta estaba buenisima y yo no tenia como llevarme a Marianita, mas sin embargo, la oportunidad se presenta cuando ella se va al sanitario y yo voy al interior de las instalaciones del lugar de la fiesta a sacar mas botellas de alcohol, alli, me topé con ella en las escaleras, cuando bajaba del servicio, venia acomodandose el sostén por lo que yo en son de broma le dije, ¿Marianita, me dejas hacerlo a mi? y ella me responde ¿aqui? entonces. . como bien podrán imaginar la llevé al privado en donde sostenemos nuestras juntas de trabajo en donde hay un sofá amplio de piel color negro muy cómodo, al entrar, ella titubeó un poco, pero, mis dedos en su espalda haciendo figuras imaginarias, le ayudaron a terminar por decidirse a entrar. Una vez adentro, la tomé por detrás, abrazando su cintura, besando su cuello por detrás y tocando despues sus pechos, sus senos firmes, erectos, de tamaño natural que se acomodaban en mis manos como palomas en su nido. Mareiana se dió la vuelta y me dijo, si vamos a hacerlo. . lo haremos a mi manera y sin inhibiciones, tu decides. No bien acababa de decir eso, cuando mis labios callaron los suyos, mis dedos ágiles corrieron a los botones de su blusa y empezaron a ser verncidos uno a uno, dejando que su aliento, sus senos y su voluntad cedieran a los embates fuertes y viriles, pero amables de mi parte. ¿Debo decir acaso que sus pechos destilaban miel en mis labios? ¿debo decir acaso que su respiración entrecortada me decia que estaba yendo por los caminos correctos?. Ella siempre experta, siempre queriendo tomar la iniciativa, se volteo, como pidiendo el cielo, y empezxaron entonces sus dedos a trabajar para desabrocharme mi cinturón y los botones de mi pantalón, tomando por asalto mi pene, que ya bien erecto, mostraba en toda su magnificiencia su rojo e inflamado glande con el prepucio retirado. Ella se hincó frente a mi y tomando de una manera sui generis como formando parte de un ritual, lo besó, lo rodeo de sus carnosos besos y enpezo primero a lamerlo y despues para complacencia mia, a succionarlo, así, simplemente así, a succionarlo, no a lamerlo ni a mamarlo, a succionarlo como ninguna otra mujer lo habia hecho en mi vida, el presemen que empezaba a destilar quedaba en sus labios y cuando se separaba de él, formaba unos hilitos transparentes entre su saliva y mis gotas lubricantes, que hacian que yo bufara de placer y de deseo. Yo deseaba ya que ella terminara de succionarmelo para levantarla de allí y vencer de una vez por todas la barrera que representaba su pantalon strech y sus panties o bragas como quieran llamarles. Cuando al fin llego el momento. .. ella sola y sin esperar a que yo lo hiciera,. desabotonó su pantalon, lo dejó caer deslizandose entre sus piernas y mostrando sus panties rosaditas de marca fina y de textura suave, dejando ver un triangulo de vellos negros ensortijados ligeramente afeitados o recortados a la mitad de su longitud. Yo a mi vez, me arrodillé e hice exactamente lo mismo que ella, baje sus panties y primeramente aspiré suavemente el aroma de mujer caliente que emanaba su vagina, su vello pubico, su instinto de mujer, le indico cerrar ligeramente sus piernas cuando mi nariz intentó abrir sus labios vaginales para darle paso a mi lengua, la cual ávida de placer y de sus jugos vaginales intentaba abrirse paso en esos labios carnosos, húmedos, calientes y deseosos de ser penetrados por su pareja, que por suerte en ese momento era yo. Mi lengua por fin halló el dulce boton que abre las puertas de los terrenos mas dulces y prohibidos, ese clitoris tan pequeño que tenia Marianita al sentir el roce de mi lengua empezó a erigirse majestuoso y a ponerse duro, ella ponia sus manos en mi cabeza e intentaba manejar desde alli mi lengua como si fuera un joystick, a manera de un playstation, para que yo pasara mi lengua por sus labios, por su clítoris, y despues, cuando eella empezó a dejar escapar sus lubricaciones, mi lengua traviesa se fue yendo mas y mas abajo, haciendo que con los ondulantes movimientos de su cadera, le diera, lo que ella dijo despues nunca habia yo sentido lo que era estar en el paraiso cuando mi lengua se posó enmedio de sus nalgas, dandole el beso negro ¿cuantas veces llegó al orgasmo? no lo sé, supongo que fueron varias, solo gemia y movía su cadera en forma ondulante y por momentos de forma frenetica la agiataba tanto que se le olvidaba que lo que tenia dentro de ella era mi lengua y no mi pene. Cuando al fín me quité de alli, ya mi pene tenía el presemen formando una hilera de pequeñas gotitas que semejaban una telaraña minuscula, espectaculo que a ella le fascino y me jaló de las manos, para poseerla finalmente en la posición de misionero pero, levantando sus piernas y enlazandolas detras de mi cintura, obligandome a penetrarla hasta la empuñadura de mi espada. Ella gemía, pedía que no la retirara, pedía la locura. Y así pasamos un buen rato gozando con nuestros sexos empalados unos con otro.
La música alla abajo sonaba, los pasos de las chicas que entraban al sanitario, iban y venian, y mientras tanto, Mariana y yo fundidos en esa unión carnal nos amabamos, nos besabamos y nos dejabamos guiar por lo que el mismo deseo nos indicara hacer. Con Marianita desnuda, extasiada, con su vagina bañada de mi saliva y de mi semen, de mi leche, decia ella, estuvimos largo rato, hasta que caimos en la cuenta de que se hacia tarde. Extrañamente ella nunca pudo encontrar sus panties por mas esfuerzos que hicimos para encontrarlas, (lo que nunca se le ocurrio fue buscar en las bolsas de mi pantalon) y así, mojados en sudor, extasiados y agotados bajamos a continuar con la fiesta, con los alcoholes y la diversión.
Mas experiencias con Marianita, espero que las tenga, es posible que esta misma semana nos veamos de nuevo, y Ustedes, serán testigos de nuestro encuentro, mi conversación con Ustedes seguirá, siempre y cuando marianita me lo permita.
Desde ese día, ella lo sabe: Los sueños de Marianita ahora son húmedos y los de su pareja. son liquidos.

Autor: Sueño liquido
sueno_liquido@hotmail.com




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