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Categoría: Fantasias eroticas
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La hija del capataz
Cuando terminé mis tareas en la hacienda, me acerqué a la casa del capataz , entré a la cocina, y encontré a Sandra, pendiente de la comida en la estufa, le pedí que me sirviera como estaba sola le pregunte si estaba de acuerdo a ir conmigo a mi apartamento del pueblo esa misma tarde, me dijo si Don José como Usted así lo disponga, llama a tu madre hablare con ella. Salió al patio llamo a la madre quien vino a ver que se me ofrecía, le dije Maria me llevare a Sandra al pueblo necesito que me le hagan una buena limpieza al apartamento y de paso le comprare su regalo que se me había olvidado, pero se ira conmigo ahora así que te la traeré pasado mañana. Con Sandra en el carro, me dirigí al pueblo, ella se veía contenta, había un brillo en sus ojos, aquel mismo brillo de lujuria que había visto momentos antes. Llegamos al apartamento bajamos las cosas y la deje haciendo la limpieza y preparando la cena, tenia que pasar por el banco y de paso pasar por una licorería a comprar unas botellas de vino, a las tiendas a comprarle un juego de interiores, perfume y algo de ropa. Cenamos, el vino no falto nunca en su copa, me serviría para desinhibirla un poco, nunca había tomado antes, así me facilitarían las cosas. Pasamos luego a la sala prendí la TV, mientras Sandra me hacia un cafecito, mire el noticiero, y cuando acabo le dije vamos que te tengo una sorpresa, sobre la cama estaba el juego de interiores en encajes rojo, una tanga de hilo dental y un brassiere a juego, unos jeans y unos top, y el perfume, Sandra no cabía de la felicidad, nunca había estrenado ropa, según me contaba, así que aquello era como una lotería. Se colgó de mi cuello, mientras me besaba y me daba las gracias, le dije para estrenar tienes que bañarte, nos bañaremos juntos, ella me miró y me dijo, me da pena, pero termine convenciéndola, el vino estaba haciendo su parte. Ya en el baño, llene la tina, le puse sales y me dedique a desnudarla, mientras acariciaba su cuerpo suavemente para ir calentándola, quede admirando su desnudez, era todo una mujer, aproveche el momento y le dije que tendríamos que hacer algo referente a su vello púbico el cual era abundante, era una jungla inexplorada, pero ante la expectativa de lucir bien el juego que le había regalado no puso objeción, así que la acosté en la cama sobre una toalla, con las nalgas al borde, con una toallita pequeña mojada con agua tibia la pasaba a lo largo y ancho de su vagina, arrancándole sus primeros gemidos de la noche, con mi maquina de arreglarme la barba me dispuse a rebajar, modelar esa virginal vagina que disfrutaría hasta el cansancio. Cuando terminé tenia bien húmeda su cuquita y no pude aguantar las ganas, le empecé a dar besos, a todo lo largo de sus labios mayores, para regresar abriendo camino entre ellos con mi lengua, sus gemidos iban en aumento, se acariciaba y halaba sus pezones que los tenia ya erguidos y turgentes, cuando mi lengua se poso en su clítoris, y fue capturado entre mis labios, no pudo mas, me agarro por la cabeza, me pego con fuerza a su vagina, mientras sus piernas se cerraron alrededor de mi cuello, su grito fue gutural, ronco, lleno de lujuria, Don Joseeeeeeeee, asiiiiiiiiiiii ahhhhhhh, que placer me esta dandooooooo ahhhhgg . Me bebí todos sus jugos, me embriagué en ellos, la tome en mis brazos y la lleve a la tina. Ya en la tina, me coloque a sus espaldas y con una esponja le fui lavando cada milímetro de su cuerpo, mientras seguíamos tomando vino, que para ese momento le encantaba y le había cogido el gustito. Me dedique a acariciar su cuerpo, mientras mi lengua viajaba de su cuello al lóbulo de cada oreja, tenía que mantener su calentura, sus senos duros, sus pezones, como piedras, tome su mano y junto a la mía descendimos hasta su entrepierna, le dije te enseñare a darte placer, le hice reconocer su vagina le iba explicando como tocarse como acariciarse, me gustaba el interés que demostraba, su jadeo empezó a aumentar lo mismo que su respiración, la deje que solo se hiciese, frenéticamente sus movimientos aumentaban mientras yo me dedicaba a acariciarle con una mano sus senos y con la otra su orificio anal. Su segundo orgasmo de la noche no tardo en llegar, lleno de movimientos pélvicos, contracciones vaginales y anales, Mi pene estaba como un riel, desesperado por penetrar, ser mamado que le dieran atención, así que salimos del baño, nos secamos y nos dirigimos a la habitación. La deje que se midiera sus cosas, de paso me servia para bajar un poco la tensión, la noche seria larga y provechosa, quería que ella se sintiera bien y dispuesta, se puso su conjunto, tanga y brassiere, sus jeans y uno de los tops, se veía estupenda, me gustaba lo que estaba viendo, se perfumó y empezó a desfilarme. La tome de la cintura empecé a besarla y poco a poco la fui llevándola a la cama, la desvestí lentamente, mis manos recorrían su cuerpo. Estaba en las nubes, mientras ella me masturbaba lentamente, le dije es el momento de que me des placer a mí, acerque mi pene inhiesto a sus labios, instintivamente abrió su boca, y le dije chupamelo como si fuera un helado, tomo mi pene por la base y pasaba su lengua de arriba abajo, provocándome un placer inigualable, le dije las huevos también nena, su lengua entonces recorría desde mi zona del perineo hasta la punta del glande, recogía cada gota de liquido seminal y lo saboreaba, ahora chupamelo, abre tu boca y chupalo utilizando lengua y labios solamente no uses los dientes a no ser para darme pequeños mordisquitos en la punta, dicho y echo comenzó su lección y aunque no fue la mamada del siglo me puso casi al borde de la eyaculación, se la saque de su boca y la puse para que hiciéramos un 69, y darnos gusto mutuamente, fue un 69 de antología, el placer fue a raudales, hasta que sentí que mi corrida no tenia regreso, se lo hice saber y le dije que no derramara nada y lo tragara, mi lengua dedos no cesaban de darle placer a ella y su orgasmo no tardo en venir también, fue apoteósico. Acostados uno al lado del otro mientras la abrazaba acariciaba en forma ascendente y descendente su espalda, con las yemas de mis dedos apenas perceptiblemente, lo que le provocaba según me dijo pequeños orgasmos, unos detrás de otros, descubrí que era multiorgasmica y lo usaría para darle mas placer. Mi pene volvió en pie de guerra y era hora romper ese virgo, la puse de espaldas, coloque una almohada para levantarla un poco mas, me dedique a su vagina buscando su mejor lubricación, cuando estaba lista, coloque mi pene a la entrada y subía y bajaba, provocándole ansiedad, su vagina se contorneaba y con ansiedad me dijo por favor Don Jose métala ya no aguanto mas, tómeme ya, abrí sus piernas las alce sobre mis hombros y la deje deslizarse poco a poco hasta sentir su membrana vaginal, podía sentir cómo templaban sus piernas y sus uñas clavadas a mi espalda, la mire acerque mi boca a sus labios, y en medio del beso mis caderas dieron el golpe final, la estocada llego hasta el fondo sentí que mis testículos chocaron sus nalgas y me detuve, su grito que apagado en mis labios, mientras unas lagrimas empezaban su camino descendente, cuando la vi un poco mas calmada, empezó el bombeo, suave, quería gozar poco a poco ese momento, y que ella lo gozara también que no se olvidara en su vida quien había su primer hombre, quería que fuera placentero. Sus ojos entrecerrados se mordía el labio inferior gozaba como una loca, y sus caderas cuando el dolor paso, se convirtieron en un movimiento frenético, sus jadeos en aumento verdaderamente lo estaba gozando, cambiamos de posición y en cuatro la penetre por detrás ,ohh que placer, mi pene entraba y salía sin contemplaciones, el ruido producido por el golpe de mi pelvis con sus nalgas , sus jadeos, gemidos me tenían a mil, mis manos una en cada seno, halándolos pellizcando sus pezones , mientras le gritaba, acaríciate el clítoris hazlo, mas rápido cada vez mas. Era una sinfonía de jadeos respiración agitada, de ambos ella me gritaba que la penetrara mas rápido y mas profundo, sus contracciones vaginales eran impresionantes, pocas son las mujeres que conozco que tienen la virtud de ir ordeñarle el pene a uno, y esta era natural, nuestros cuerpos se tensaron y su orgasmo llego, y acelere mi ritmo mientras veía como se venia una y otra vez, hasta que no pude mas y explote, sentía como mis chorros de leche la invadían, y ella cayo como desmayada, me acerque y puse mi pene en su boca, me lo empezó a chupar y así nos quedamos dormidos, había sido una buena sesión de sexo. Algo me despertó en la madrugada sentía un calor húmedo en mi pene y lo tenia como un riel, creí que soñaba, pero no era ella que me la estaba mamando, y a mi parecer cada vez que lo hacia mejoraba, la puse encima de mi y le dije así puedes controlar la penetración lo harás al ritmo que tu quieras, empezó a subir y a bajar mientras yo con el pulgar estimulaba su clítoris y con la otra mano acariciaba sus senos alternadamente, era maravilloso ver como ella se daba placer y al mismo tiempo a mi, la tome por la cintura y la hacia moverse de adelante hacia atrás mientras las contracciones vaginales aumentaban. Ya alternaba el movimiento arriba abajo adelante atrás y circular, que polvo el que estábamos echando, en su rostro se veía todo algo de la inocencia perdida. Placer lujuria, felicidad, deseo, tuvimos el orgasmo al unísono caímos en la cama nos abrazamos y dormimos otra vez. Fueron dos noches y un día llenos de lujuria y placer, me gustaba que se sentara frente a mi y se masturbara, su vagina termino inflamada de tanto sexo que tuvimos, pero al regreso a la finca iba contenta, feliz. A partir de ese momento no había rincón en la hacienda en que ella no estuviera dispuesta a una buena ración de sexo, me contaba que en el rió cuando iba a bañarse se masturbaba una y otra vez, lo mismo antes de dormirse en su cama, era una mujer caliente, y yo lo aprovechaba para que me fuera preparando terreno con su hermana que le seguía en edad, Chachi como le decíamos todos, era aun mas hermosa que su hermana mayor, mas despierta y por lo que supe después mas caliente. Sandra me contó que sin ella darse cuenta la había espiado mientras se masturbaba, un día mientras lo hacia en el río la descubrió, las preguntas empezaron y terminó por enseñarle como se hacia, así que juntas iban al Rio y allí se dedicaban a sus momentos masturbatorios, cosa que aproveche para yo también espiar en complicidad con Sandra que sabia que yo estaba observando, cuándo la hermana se retiraba, Sandra y yo nos revolcábamos en la ribera del río en unas sesiones de sexo inolvidables. Muchas veces las llevaba juntas al apartamento para su limpieza y les decía que podían ver la tv, claro que ya había enseñado a Sandra a manejar el video, le dejaba películas pornográficas bien calientes y al mismo tiempo una cámara de video que grababa sus momentos de éxtasis y calentura que apagaban ya mutuamente las dos. Cada vez que venia de la ciudad traía películas nuevas, lociones, un vibrador, aceites, que eran dejados de manera casual para que fueran encontrado por ellas y guiadas por las películas fueran poniendo en practica. Claro esta que Sandra sabia que la virginidad de Chachi era para mí cuando estuviera lista. Relato que pronto les contare, en una próxima ocasión.

Autor: MR_MISTERIO
jcima01@hotmail.com



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