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Categoría: Dominacion
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Sofia disfruta con su cliente
Llamaron a la puerta, la Madame se levanto y fue a abrir; era esta una mujer alta, ligeramente entrada en carnes, atractiva aunque no guapa, que sé hacia llamar María o Kasandra, según el momento, aunque su verdadero nombre era Carmen. El siguiente cliente era para mí.
Buenas tardes, hace un poco he llamado por teléfono interesándome por sus servicios..
¡Ah! Si pase, mire les voy a presentar, esta es Sofía y ¿usted es?
No importa mi nombre, Hola Sofía.
Yo me hacia llamar Sofía aunque mi verdadero nombre es Olga; la verdad es que aquel cliente me gustaba, era de mediana edad, algo mayor que yo, atractivo y parecía educado; olía bien y era una perfume caro
Son 200 €, por favor El cliente sacó el dinero y se lo entrego a María; yo por mi parte le invite a seguirme y entramos en la habitación que casi siempre usaba para mi trabajo; le pregunte si quería lavarse a lo que respondió que no y cuando le dije que me iba a lavar yo me detuvo diciendo que no era necesario, que me desnudara, lo que hice sin demasiadas prisas.
Quítate también el sujetador para ver tus tetas Lo hice y note que su paquete empezaba a crecer debajo de sus pantalones; entonces me acerque al y se lo toque para excitarlo aún más y ver si mi trabajo se acortaba en el tiempo porque, aunque el hombre era atractivo, no tenia muchas ganas de follar y menos con un desconocido, él empezó a desnudarse colocando la ropa con cuidado en la silla que había en la habitación, por fin se quito el calzoncillo tipo bóxer que traía y en aquel momento me estremecí; era, sin ningún lugar a dudas, la polla más grande que jamás había visto, media unos 35 centímetros de largo y no menos de 6 de diámetro.
Que té pasa, ¿impresionada? Yo disimule y sin darle importancia dije
No, aunque reconozco que estás bien dotado
No debes preocuparte, te lo haré con suavidad, veras como nos lo pasamos bien, ven.
Me agarro por la cintura con un brazo mientras con el otro me tocaba mis tetas, su miembro quedo entre los dos terso como si fuera a explotar, me beso y me dijo que le hiciera una felación; me arrodille ante él y le lamí su pollón metiendome en la boca sólo el glande; el agarro con una mano su enorme pene y me dio con el en la cara para después rozarme los labios; mi boca estaba entreabierta y agarrandome la cabeza me penetro con la mitad de su polla haciendo que se me parara la respiración y me vinieran nauseas y ganas de vomitar; iba aflojando los impulsos y volviendo a la carga. Lo que empezó siendo desagradable, al cabo de diez o doce embestidas paso a ser placentero. Estaba allí, con un enorme miembro metido en mi boca y me estaba gustando, con un cliente cualquiera; era una sensación a la que no estaba acostumbrada. Empecé a gemir de placer y el cada vez se excitaba más; no podía comprender lo que estaba pasándome.
Después de unos minutos metiendomela por la boca, la saco y me dijo que me masturbara para él, lo que hice de inmediato; me rozaba las tetas con su polla húmeda y nos estábamos excitando los dos cada vez más.
Agarrandome por las axilas, me levanto y dijo que nos fuéramos a la cama, puso una almohada debajo de mis caderas y acogiéndome las piernas me las levanto colocándolas en sus codos, con lo que mi chocho húmedo quedo abierto a su disposición; me rozó con su verga mientras me tocaba las tetas, después me penetró sólo con su glande y con mucha suavidad; yo me sentía llena y gemía con sus caricias; de repente, cuando más excitada estaba, saco su polla para después metermela de golpe; el dolor fue intenso, no pude ni gritar y mi vagina parecía querer explotar; hizo unos cuantos movimientos que fueron muy dolorosos, para después empezar a sentir placer; cada vez me metía más su rabo y desplazaba mi útero haciendo que mi vagina se dilatase y lubrificase como nunca me había sucedido. Minutos después tuve el mayor orgasmo que había sentido hasta ese día; él no se corrió y cuando me saco su miembro me di cuenta que mi vagina estaba sangrando pero no sentía dolor; quede exhausta boca arriba mientras él se tocaba su pene.
Date la vuelta y ponte a lo perro
¿Qué?
Que te pongas a cuatro patas, verás que bien te lo vas a pasar A estas alturas ya se había dado cuenta de que me estaba gustando follar con él. Yo estaba con pocas ganas de seguir, pero le obedecí. Comenzó a lamerme el culo, apoye mi cabeza en la almohada y deje que hiciera lo que quisiera; al cabo de un minuto mi ano empezó a palpitar y volvía a sentir placer al notar como su lengua húmeda se metía por detrás. Se colocó entre mis piernas y agarrando su pollón con la mano empezó a darme un masaje en mi culo hasta que me fui dilatando poco a poco y al notarlo me metió sólo la punta llenando todo mi recto; me moví un poco para sentirlo más y fue entonces cuando de una embestida me metio su verga. El dolor volvió a ser casi insoportable y se me escapo un grito; al momento María (la madame) llamo a la puerta
¿Que es lo que está pasando ahí dentro?
Nada, María, no te preocupes todo esta bien María se marcho y él siguió moviéndose produciéndome de nuevo un placer que nunca había sentido. Sacaba su enorme pene y volvía a metermelo por el culo una y otra vez; de repente se me escapo un pedo que salió en una de sus embestidas entre mi ano y su miembro.
¡Huy! Perdón, ha sido sin querer
No te preocupes, es del aire que te estoy metiendo con mis impulsos; además me gusta que te tires pedos.
A partir de ese momento no me reprimí y deje salir cuatro o cinco ventosidades más, notando como él se calentaba con ello; después me entraron una especie de ganas de hacer caca pero enseguida me di cuenta que era un liquido que manaba de mi trasero que resulto ser unas gotas de sangre que salían al rasgarse mi ano.
Allí me encontraba yo, con un desconocido, follando salvajemente por todos mis agujeros: Me estaba dando por el culo con una polla descomunal y me estaba gustando. Note como él se excitaba y me dí cuenta que en breve se iba a correr, yo también me puse muy cachonda. De repente me hizo la mayor penetración por detrás que jamás hubiera imaginado y me corrí de nuevo, no pudiendo reprimir mis gemidos de placer; su polla palpitaba y entonces noté como derramaba su leche en mi culo en forma de seis o siete oleadas; note su semen caliente dentro de mis intestinos, sus empujes fueron cesando lentamente y sin prisa me saco su pollón todavía terso.
Me dejé caer de lado en la cama; él se vistió y mientras me sobaba un pecho dijo:
Ha estado muy bien, follas de cine; gracias por tus servicios; volveré por aquí ¿Querrás volver a hacerlo conmigo?
Si, será un placer
Adiós guapísima
Adiós Se marcho y me dejo allí sangrando por delante y por detrás, pero con una sensación placentera que no había sentido nunca. Tardé veinte días en recuperarme de las lesiones y volver a estar con otro cliente, pero mereció la pena.
Yo no sabía su nombre pero ansiaba el día en que volviera a solicitar mis servicios.
Pasados tres o cuatro meses me volví a encontrar con aquel hombre de forma casual, pero eso es otra historia.

Autor: Margarita24
MARGARITA24@terra.es



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