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Categoría: Autosatisfaccion
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La Nena Culoncita de Papa
Sin rumbo fijo, me encontraba caliente como nunca, conduciendo tranquilo por los suburbios, observando mujeres, intentando pescar algo, me encontré esta vez con una preciosa colegiala.
Tras un breve verso, Betina, que así se llamaba, subió al auto y ante el comentario de que disponía de tiempo por haberse rateado del colegio, decidí pasearla un poco alejándonos de la ciudad.
Habiendo dejado atrás la carretera y ya en medio del campo, olvide la actuación y los modales, detuve el auto, me baje de pronto y le ordene casi gritando y en tono impaciente a Betina que se pasara al asiento trasero y se acostara boca abajo. La nena dudo un instante pero seguramente desconcertada por el cambio en mi tono de voz y un poco asustada, gateo hasta la butaca trasera y se recostó, como le dije, boca abajo dejando ambos brazos a sus costados.
Que pasa, Jorge? Interrogo la nena alarmada desde su posición incomoda sin voltearse.
Pasa que te voy a hacer mujer. Dije excitado a mi turno.
Porque? Como? Prosiguió sabiendo, pero fingiendo no entender.
Porque me calentaste, porque SOS una pendeja muy culona que me calentó la verga, cállate y quédate quieta que te voy a enseñar lo que le pasa a las nenitas culonas que andan por ahí calentando pijas. Dije.
Pero como que me vas a hacer mujer? Suplico lloriqueando.
No te preocupes, ahora vas a ver, te voy a enseñar como te cojen el culo los hombres cuando los calentas. Dije.
No me haga dañino. Dijo haciendo puchero y sorprendiéndome por el cambio en el trato.
SOS culona, sos una de las penderás mas culonas que vi. en mi vida, y me calentaste tanto la fija con tu culo que ahora te lo tengo que cojer.
Agregue.
No entiendo. Usted estaba portándose como un buen señor, porque ahora me hace esto?! Gimió asustada al verme entrar al auto sin ropa.
No importa, cállate que ahora te vas a enterar. Dije mientras volvía a entrar al auto poniendo mis piernas a los lados de los bracitos de Betina.
Volví a ordenar que callara mientras Ella había roto en llanto porque había puesto una rodilla sobre su manito.
Ahora levántate la pollera y mostrare el culo. Ordene esta vez.
Levántate la pollera o te golpeo! Grite cuando no me hizo caso.
Muy bien. Dije admirando el culazo de la pendeja que se escondía tras una bombachita rosa de tela. Ahora bájate la bombacha. Termine.
Tanta inocencia, tanta pureza, me frenaban, pero al ver las nalgazas rosaditas que aparecieron tras la bombachita, decencia dio paso a la lujuria e intentando convencerme de que ese culo a la larga iba a recibir pija, entonces porque no dársela yo primero, si tarde o temprano lo cojerian, le dije:
Tenes un culazo hermoso, Betina, y a los culos hermosos y vírgenes como el tuyo siempre alguien se los coje, entonces, no te parece que sea yo el primero en cojertelo?
Bueno. Dijo Betinita tímidamente, sabiendo que su momento por fin había llegado.
Luego de pensarlo un momento, mi instinto pudo más que la piedad y en ese momento, olvidando la misericordia, sin pensar en Ella, embebí mi enorme pene erecto con mucha saliva y lo dirigí con mi mano derecha justo en medio de sus gorditas nalgas, donde su pequeñísimo orificio anal descansaba inocente y virgen, tome a la nena por la parte trasera de su cinturita, inmovilizándola y literalmente aplastándola con mi mano izquierda contra la butaca del auto y me dispuse a hacer la única cosa que un hombre puede hacer con una pendeja hermosa tendida ante si con su culito virgen ofreciéndose ante si, sodomizarla a gusto.
Una vez que estuvo en el lugar indicado comencé a ejercer presión leve de a intervalos cortos, aumentando la presión lentamente desoyendo los gritos de la nena al tiempo que la cabeza de mi verga se introducía en el ano de la colegiala que se abría inauditamente abriendo paso para que mas carne entre en su culo.
Cuando tuve al menos cinco centímetros introducidos, decidí penetrar con más fuerza, dado que mi lujuria alcanzaba límites insospechados y deseaba increíblemente el contacto de su piel con mis genitales y el abrazo ardiente del ano en la totalidad de mi pija, entonces tomando a Betina con fuerza, rodeando su cuello para tapar su boca con mi mano, deje caer mi cadera con mucha lentitud pero implacable firmeza, mientras las lagrimas de la nena corrían por mi mano.
Y en el momento en que mis genitales acariciaron la suave piel de las gordas nalgas de la inocente criatura, mi verga comenzó involuntariamente a sacudirse espasmódicamente anunciando la eyaculacion precoz, entonces presione con violencia sobre el culo de Betina introduciendo totalmente mis casi veintiocho centímetros de gruesa verga en el dilatadísimo esfínter de la pequeña y aplastando fuertemente mis bolas contra las dulces nalgas vírgenes, me dispuse a disfrutar del celestial orgasmo que la nalgona Betina me daría.
Soltando su carita, apoye ambas manos sobre los lados de la cinturita de la nena, elevando así aun más su abultado trasero y observando mi grosero pedazo de carne incrustado en medio de tan delicadas pero voluminosas nalgas y sintiendo el ardiente roce del interior de su ano abrazarme, solté un angelical orgasmo, que me emociono hasta las lágrimas de tanto placer, obligándome a emitir suaves, largos e involuntarios gemidos al soltar el chorro de leche luego de cada convulsión.
Y mientras, descargaba brutales cantiles de semen en cada borbotón, haciendo que el hermoso culo de la nena, se llenase de tal forma que en el tercer o cuarto lechazo, parte del semen, se escapara por los lados, entre mi pene y las paredes del esfínter anal de Betina pese a la presión a la que estaba sometido, aflorando a la superficie con un sonido acuoso en cada una de las relatos seminales que mi pene le seguía ofreciendo en el ano a la pequeña Betina.
Tan brutalmente placentero el orgasmo, tan caudalosa la descarga de semen, que una vez que acabe del todo y que del culo de la pendeja dejo de brotar leche, ni pensaba siquiera repetirlo, me encontraba absolutamente satisfecho, pero no podía desaprovechar la situación, no todos los días un hombre tiene a su merced a una nena de semejantes características, no todas las colegialas de catorce anos cuentan con un culo tan grande como el de Betinita. Así que decidí gozar aun mas de Ella, y cuando hube recuperado la calma ordene a Betina que volteara y abriera bien grande su boca, para depositar allí mí jergón, que colgaba entre mis piernas chorreando abundante semen sobre su carita. Cuando me di por vencido en mis intentos de introducirlo entre sus labios por la gran diferencia de tamaño, le dijo que lo lamiera como si fuera caramelo, y así lo hizo, aun sollozante por el susto y seguramente el dolor que provoque desflorando su culito.
Luego pase de lamerle el ano frenéticamente hasta besarla con pasión como a una mujer, la senté en mis piernas empalada con mi verga en el ano y la bese amándola tanto como al mayor amor de mi vida. Desvirgue su vaginita suavemente, tan suave como pude, sorbiendo sus lagrimas que corrían raudas por sus mejillas, y finalmente volví a sodomizarla, tendida de espaldas, sosteniendo entre mis manos sus nalgazas con furia, mientras penetraba profundamente su ano, con pausa pero empujando implacablemente hasta el fondo mi tremenda verga, hasta chocar mis huevos contra la piel suave de las nalgas que eran prisioneras de mis temblorosas manos. Y así eyacule, una y otra vez, descargando mi lujuria en el inocente ano de la rubicunda menor cuyo culo adoraba.
Les recuerdo a los lectores, que esta serie de relatos, no son mas que una mixtura entre sucesos reales y pura fantasía provocada por esas situaciones que me ha tocado vivir, nada de lo aquí relatado sucedió tal y como es contado, los personajes son reales, y el escenario es real en tiempo y espacio, pero los acontecimientos distan mucho de como en realidad se desarrollaron y no es siquiera mi intención expresar el deseo de haberlos vivido como aquí se relatan, sino solo como lo que son, fantasías, pervertidas y retorcidas, pero solo eso, fantasías nacidas de mi mente enferma, y que jamás saldrán de ahí.

Autor: Chantal,
el_amante_anal@hotmail.com




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