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Categoría: Confesiones
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EL Internado


Tenía 21 años y mi prima tan solo 8 añitos la primera vez que tuvimos sexo. Era la primera vez para ambos y aunque mi prima, al inicio, me decía que le dolía y me rogaba, entre llantos, que me detuviera, al final termino disfrutándolo tanto como yo. Le explique que no debía contarle lo que habíamos hecho a nadie porque no entenderían nuestro amor, era una niña lista y obediente, solo asintió con la cabeza mientras preguntaba cuando lo volveríamos a hacer.
Mantuvimos una relación incestuosa durante 2 años sin que nadie se enterara, pero un día mi madre entro a mi habitación mientras yo me encontraba penetrando a mi prima, de 10 años en ese entonces. Al ver a su hijo de 23 años teniendo sexo con su sobrina de 10 años, mi madre dio un fuerte grito y casi se desmaya. Le dijo a mi prima que se vistiera y se fuera de la habitación, mi prima obedeció dejándome a solas con mi madre.
Mi madre me dijo que si alguien descubría que tenia sexo con mi prima iría a prisión por violación, yo le respondí diciéndole que no había violado a mí prima, los dos nos amábamos y aunque corra el riesgo de ir a prisión no dejaría de tener sexo con ella. Mi madre me pregunto si me sentía atraído por otras niñas de la edad de mi prima o solo por ella. Acepte que me sentía atraído por las niñas pequeñas, pero solo amaba a mi prima. Mi madre me pidió que fuera más cuidadoso y que cuando tenga sexo con mi prima cerrara la puerta de la habitación con seguro, una gran sonrisa se dibujo en mi rostro al oír que mi madre aceptaba la relación que tenia con mi prima.
Horas después ese mismo día me encontraba follando a mi prima en mi habitación, estábamos en pleno clímax cuando oímos que alguien tocaba la puerta, me levante para abrirla y mi madre entro a la habitación ofreciéndonos emparedados y unas bebidas. Mi prima y yo estábamos desnudas, acababa de correrme dentro del coño de mi prima y ella estaba cubierta por mi semen, pero mi madre actuó como si nada, nos dijo que le avisáramos si es que necesitáramos algo y se fue de la habitación diciendo que no olvidáramos de ponerle seguro a la puerta.
Durante 4 años mi madre fue nuestra cómplice, y gracias a ella pudimos tener sexo con muchísima más frecuencia que antes, pues convencía a mi tía de que dejara a mi prima quedarse en nuestra casa. Y un día mí prima llega a la casa acompañada de una amiga, se llamaba Claudia y tenía 14 años, al igual que mi prima. Yo tenía 27 años en ese entonces y estaba solo en casa junto a dos colegialas de 14 años, las cuales por cierto estaban vestidas con sus uniformes escolares.
Mi prima se había vuelto en toda una jovencita de hermosos ojos negros y bonita sonrisa, hasta los 13 años tuvo una larga cabellera negra pero luego se lo corto, aunque me gustaba acariciar su larga caballera debo admitir que se veía mejor con el cabello corto, su contextura siempre fue delgada y sus pechos que eran totalmente planos cuando tenía 8 años ahora eran mucho más grandes, aunque todavía estaban en desarrollo.
Claudia, por otro lado, era castaña y tenía una larga cabellera. Sus ojos eran café y su piel era tan blanca con la de mi prima. Su contextura era delgada y su rostro reflejaba cierta inocencia. Mi prima me presento a Claudia como una amiga de su escuela, me dijo que era una de las mejores alumnas de la escuela, tenía padre sobreprotectores, nunca había besado a un chico y quería perder su virginidad acompañada de su mejor amiga. Claudia se mostro avergonzada pero no lo negó. De todas formas le pregunte si era cierto y ella me dijo que si, no buscaba una relación amorosa solo sexo, pero tenía cierto miedo al respecto y quería estar acompañada de su mejor amiga durante el proceso, aunque eso significara tener un trió.
Le pregunte a mi prima, en privado, que tanto le había contado a su amiga sobre nuestra relación, y ella me dijo que le había dicho que habíamos empezado a tener sexo hace solo año y medio. Mi dirigí junto a las dos a mi habitación, cerré la puerta con seguro y tuve un trió con mi prima y su mejor amiga. Como Claudia estaba muy nerviosa primero tuve sexo con mi prima mientras ella nos observaba, luego Claudia por su propia cuenta se desvistió y entro a la cama. Claudia se puso en cuatro y comencé a penetrarla, ella gritaba que le dolía y me pidió que parara, yo no lo hice, follarla se sentía demasiado bien. Ella se levanto de la cama e intento irse, pero mi prima la detuvo, junto conmigo hicimos que volviera a la cama.
Mi prima la sujetaba mientras yo la follaba, Claudia lloraba y gritaba pidiéndole a mi prima que la soltara, pero ella le explico que era por su bien, que ahora le dolía pero luego lo disfrutaría. Al poco tiempo Claudia se calmo, sus gritos se convirtieron en gemidos y envés de pedirme que me detuviera me pedía que no parara. Mi prima soltó a su amiga y se nos unió, en un trió que fue asombroso.
Pasaron 2 años durante los cuales tuve muchos tríos con mi prima y Claudia, las cuales se habían vuelto adictas al sexo, siempre me pedían que las follara, llegaron a faltar varios días al colegio solo porque no se podían aguantar hasta la tarde para tener sexo conmigo. Le había pedido a Claudia que me prometiera que no tendría sexo con otro chico, habíamos acordado que lo nuestro seria solo sexo, pero luego de dos años teniendo sexo con ella había empezado a sentir algo, y al prometerme que no tendría sexo con otro chico creo que ella también empezaba a sentir algo por mí.
La verdad era que esa misma promesa se la había pedido a mi prima hace muchos años, aunque Claudia no lo sabía, ella pensaba que mi relación con mi prima también era solo sexo y al pedirle que no estuviera sexo con otro, probablemente malentendió las cosas. Un día Claudia me invito a su casa para conocer a su familia, sus padres eran súper conversadores y tenían imágenes religiosas por toda su casa. Si supieran que me follaba a su hija junto con mi prima probablemente me matarían, o me crucificarían.
Claudia también me presento a su hermana menor, Ana, una niña de 11 años muy parecida a ella, cabello castaño, ojos café, contextura delgada, piel blanca y rostro angelical. Jugamos con Ana en su habitación durante unas horas, y luego fuimos a la habitación de Claudia. Antes de irme de la habitación de Ana, le di a Ana mi número telefónico, lo hice sin que su hermana lo supiera pues podría malinterpretar las cosas, simplemente me había caído bien su hermana y quería volver a hablar con ella, Al llegar a la habitación de Claudia no hicimos nada, sus padres nos vigilaban y no nos dejaban cerrar la puerta, era comprensible su hija de 16 años estaba en su cuarto con un joven de 29 años.
Mantuve una comunicación constante con Ana, la cual me tenía mucha confianza pues era amigo de su hermana y nos habíamos conocido en persona. Un día le pedí que nos encontráramos en un lugar para poder hablar en persona, le pedí que no les contara nada a su hermana y a sus padres. Ana, muy obediente, fue al lugar a la hora acordada y luego de llevarla a varios lugares divertidos para ganarme su confianza, la lleve a un hotel.
Tuve sexo con Ana en la habitación de un hotel, me corrí dentro de ella y eyacule dentro de su boca. Hice que se tragara mi esperma y le tome fotos desnudas. Ana lloro un poco al inicio, tuve que taparle la boca para que sus gritos no alarmaran a los otros huéspedes del hotel, pero al final termino gustándole y lo disfruto tanto como yo. Le explique que no podía contarle lo sucedido a nadie y ella lo entendió rápido, la acompañe hasta su casa, dejándole a unas pocas cuadras de estas, cuando me dispuse a despedirme de ella con un beso en la mejilla ella se me adelanto y me beso en la boca, por suerte nadie en la calle nos vio y Ana se fue a casa.
Paso un año durante los cuales tuve sexo con Ana sin que sus padres ni su hermana se enteraran, pero un día Claudia fue a mi casa junto con Ana. Mi prima y yo nos sorprendimos al verla llegar con su hermana, pues se suponía que íbamos a tener sexo. Claudia me dijo que su hermana le había contado que había contado que yo había estado teniendo sexo con ella, yo al verme acorralado lo acepte y le pedí que me disculpara. Mi prima le pidió que no llamara a la policía, Claudia se veía molesta pero no conmigo, sino con Ana. Claudia le dijo a su hermana que había hecho mal al romper la promesa que había hecho conmigo y contarle que había estado teniendo sexo conmigo. Ana se disculpo diciendo que había pensado que debía contárselo su hermana, Claudia le explico que si se lo cuenta a alguien nunca más podrá tener sexo conmigo, Ana se asusto ante la idea de no volver a tener sexo conmigo.
Ana se arrodillo delante de mí y me pidió disculpas por haber roto su promesa, yo me quite los pantalones y los calzoncillos, y le dije que la perdonaría si se tragaba todo mi esperma. Ana sonrió, topo mi verga con sus pequeñas manos y comenzó a chuparme la polla. Mi prima y Claudia me preguntaron porque no les había contado que había estado teniendo sexo con Ana, yo les dije que temía que se molestara, especialmente Claudia. Claudia me dijo que estaba molesta, pero prefería compartirme con su hermana que dejar de tener sexo conmigo. Claudia me dio un beso en la boca, nos besamos mientras su hermana menor me chupaba la verga.
Me corrí dentro de la boca de Ana y ella se trago todo mi esperma. Mi prima dijo que no la dejáramos de lado y comenzó a desvestirse. Claudia, Ana y yo también nos quitamos la ropa y fuimos a mi cuarto. Yo tenía 30 años, mi prima y Claudia, 17 años, y Ana 12 añitos. Los cuatro tuvimos sexo en mi habitación, me folle a dos hermanas y a mi prima a la vez. Terminamos los cuatro echados desnudos sobre la cama, mi prima y Claudia estaban echadas a mi costado, mientras Ana estaba echada encima de mí.
Las horas se pasaron volando y como se había hecho muy tarde, Claudia, Ana y mi prima cenaron en mi casa junto conmigo y mi madre. Mi madre, mientras estábamos cenando, le pregunto a Ana si había tenido sexo conmigo, Ana lo negó. Mi madre ya sabía que Ana y yo habíamos tenido sexo, no se lo había dicho, pero Ana había estado en la habitación mientras yo estaba teniendo sexo con Claudia y mi prima, era obvio que también lo estaba haciendo con Ana, mi madre solo quería saber que respondería Ana ante esa pregunta.
Mi madre les pregunto a las chicas como era mi desempeño en la cama, Claudia, Ana y mi prima decían que yo era muy bueno, y mi madre me felicito por ello. Al terminar la cena mi madre nos pidió una foto para recordar aquel momento, todos aceptamos. En la foto salgo yo, sentado en el sofá de mi sala, con Ana sentada en mi regazo, y Claudia y mi prima sentada a mis costados. Yo me alegre que mi madre aceptara mi relación con las chicas tan bien, y me sorprendió lo amable y gentil que había sido con ellas. Pero cuando las chicas se fueron mi madre me conto que le habían detectado una enfermedad terminal. Mi madre me dijo que no le quedaba mucho tiempo de vida, y que me iba a pedir que terminara mi relación con las chicas, pues ya no iba a estar ella para impedir que algo malo pasara si alguien se llegara a enterar de ello, pero al ver lo feliz que era con las chicas y lo feliz que yo las hacía, me pedio que nunca las abandonara pues ahora iba a necesitar personas que me amaran y me apoyaran.
Llegue a pensar que quizá lo que le estaba pasando a mi mamá era un castigo por lo que yo estaba haciendo, quizá lo que estaba haciendo está mal, pero mi madre me explico que no era eso. Yo no tenía la culpa de tener una atracción por las niñas pequeñas, nunca había obligado a nadie a tener sexo conmigo y había hecho feliz a todas las chicas con la que he estado, lo que es más de lo que muchos hombres hacen. Cuando deje de culparme intente buscar una solución, decidí buscar un trabajo para solventar los gastos médicos para mi madre, pero era demasiado dinero el que debía conseguir.
Pasaron 5 años, recuerdo que estaba en mi casa teniendo sexo con Claudia, Ana y mi prima mientras mi madre se encontraba en la cama de un hospital. Era un hombre de 35 años teniendo sexo con dos jovencitas de 22 años y una jovencita de 17 años, sin embargo no podía disfrutarlo del todo, pues no dejaba de pensar en la situación de mi madre. Ana intento consolarme chupándome la verga, mientras Claudia y mi prima me decían que buscarían trabajo para apoyarme con los gastos. Yo les dije que no era necesario, solo había una forma de conseguir el dinero, pero debía hacer algo que no me gustaría.
Tres años pasaron y yo ya no me encontraba con mis chicas, estaba casado con una mujer de 40 años, una mujer adinerada que solventaba los gastos de mi madre. Tuve que tener sexo con aquella mujer cada vez que ella me lo pedía aunque la odiase, todo para ayudar a mi madre. Aquella mujer tenía tres hijas, dos gemelas de 13 años y una pequeña de 9 años, con las cuales quería que me relacionase como si fuera su padre. La mujer salía mucho de viajes de negocios y me dejaba en casa con sus hijas y sus empleadas.
Las empleadas eran un estorbo así que les daba el día libre siempre y cuando no le dijeran nada a mi esposa, Ellas aceptaban y me dejaban a solas con las niñas, me sentía especialmente atraído por la pequeña de 9 llamada Zoe, sin embargo la idea de que la situación por la que pasaba mi madre era mi culpa aun me atormentaba por lo que decidí no hacer nada. Sin embarga, la primera noche las gemelas fueron a mi habitación en la madrugada, solamente llevaban su ropa interior y decían que me habían visto teniendo sexo con mi madre y querían que yo les hiciera lo mismo que le hacía a su madre. Dijeron que habían tenido sexo entre ellas, pero nunca habían sido folladas por un hombre y querían perder su virginidad con un hombre que no las decepcionara.
Intente resistirme pero la tentación fue demasiada, termine teniendo sexo con las gemelas. Dos rubias de 14 años de ojos azules y piel blanca, de contextura delgada y hermosa sonrisa. Me las folle como si no hubiera tenido sexo durante los últimos tres años. Las dos terminaron desmayándose de placer sobre mi cama, sus cuerpos desnudos estaban cubiertos con mi esperma y la expresión en sus rostros era de placer y satisfacción.
Aun tenía ganas de más, así que me dirigí al cuarto de Zoe y al entrar ella se sorprendió al verme desnudo, le pregunte a la pequeña si alguna vez había visto un pene, ella pregunto que era un pene. Le señale mi pene e hice que lo tocara con sus pequeñas, suaves y delicadas manos, sin darse cuenta comenzó a masturbarme y luego le pedí que me la chupara, llena de curiosidad lo hizo y termine eyaculando dentro de su boca, le dije que lo tragara pero ella lo escupió. Mancho el piso con mi semen y me dijo que ya no quería seguir jugando conmigo, la pobre niña casi se atora con mi esperma pero me había desobedecido y debía darle un castigo.
Me eche en su cama, le quite su pijama rosa y la comencé a besar por todo su cuerpo. Al igual que sus hermanas ella era rubia, de ojos azules, piel blanca y contextura delgada. La tenia echada boca arriba sobre la cama, con sus piernas levantadas mientras chupaba su vagina. Ella llorando me pedía que me detuviera, en eso las gemelas entraron a la habitación y le dijeron a su pequeña hermana que se calmara e intentara disfrutarlo. Yo me puse en posición para meterle mi polla, las dos gemelas se masturbaban entre sí mientras veían como me follaba a su hermanita.
Una de las gemelas se fue de la habitación y regreso con una laptop, puso un video porno e hizo que su hermana pequeña lo viera, mientras se encontraba en cuatro y yo la penetraba. Las gemelas les explicaban a su hermana que el sexo era algo bueno, que los adultos guardaban para ellos y no compartían con los que eran menores de 18 años. Que la sociedad ocultaba el sexo para los menores de edad para que se enfocaran en sus estudios obligándolos a vivir en castidad hasta que cumplieran la mayoría de edad. Yo no les hacía caso, estaba distraído fallándome a su hermana, pero Zoe parecía convencerse con lo que les decían sus hermanas y empezó a gemir como lo hacia la chica en el video porno.
Termine corriéndome dentro de Zoe, la cual termino cubierta por mi semen. La mañana siguiente desperté en una cama muy amplia junto a las dos gemelas y a Zoe, los cuatro estábamos desnudos, y como las chicas aun seguían muy cansadas yo me levante de la cama para hacer el desayuno, dejándolas dormir. Pero antes de irme les tome un par de fotos con mi celular. Y antes de que guardara mi celular en mi bolsillo recibí una llamada, el estado de mi madre había mejora, no se había curado, de todas formas iba a morir por culpa de esa enfermedad pero al menos estaría con vida un poco más de tiempo y en un mejor estado de salud. Eso me alegro mucho, al colgar la llamada observe las sonrisas en los rostros de las chicas y baje a la cocina para hacer el desayunó.
Les lleve el desayunó a la cama y como estaban tan cansadas, desayunaron totalmente desnudas, pues les daba flojera vestirse. Yo desayuné junto con ellas y les pregunte si al terminar de desayunar querían volver a hacerlo, las gemelas emocionadas dijeron que si, pero Zoe no dijo nada y al terminar su desayuno se fue a su habitación. Tuve un trió con las gemelas y al terminar fui al cuarto de Zoe, ella estaba jugando con sus muñecas, usaba un vestido rosa y parecía estar ignorándome. Yo le dije que se quitara la ropa y se echara en la cama, ella dijo que no, se lo volví a ordenar, y volvió a decir que no.
Zoe dijo que ya no quería tener sexo conmigo, dijo que yo solo la quería para tener sexo, que no la quería a ella, solo quería sexo. Levante la voz y le dije que era muy afortunada al poder experimentar lo que es el sexo a tan corta edad, que otras niñas desearían tener la oportunidad de ser folladas por mi polla y que estaba siento una malcriada al desobedecerme y una tonta al rechazar mi polla. Ella agacho la cabeza y se quedo en silencio, yo le dije que nunca más iba a volver a tener sexo con ella y que tendría que esperar 9 años para poder volver a experimentar lo que es el sexo, y me fui de la habitación. Zoe corrió hacia mí y me pidió disculpas por desobedecerme, yo le dije que debía quitarse la ropa y pedirme disculpas de rodillas, ella obedeció y me pidió disculpas desnuda y de rodillas.
Yo le dije que la perdonaba pero que no volvería a tener sexo con ella, Zoe me pidió que la follara, me pidió de rodillas que la follara, yo acepte con la condición que solo tuviera sexo conmigo, y nunca lo hiciera con otro hombre. Ella acepto el trato y regresamos al cuarto, nos echamos en la cama y tuvimos sexo.
Mientras follaba a Zoe, las gemelas entraron a la habitación, estaban desnudas y llevaban un celular en sus manos, dijeron que era su madre y quería hablar con Zoe. Zoe tomo el celular y habla con su madre mientras yo la penetraba. Zoe hizo un esfuerzo muy grande para evitar gemir mientras hablaba con su madre, y aunque soltó leves gemidos su madre no sospecho nada.
Con el tiempo su madre, mi esposa regreso a la casa y tuvimos que actuar como si nada hubiera pasado. Nos alegrábamos cada vez que su madre salía de viaje, no solo por el sexo sino porque ella cada vez se alejaba más de sus hijas, y se había vuelto fría y distante con ellas.
Un día recibimos la noticia que murió en un accidente en uno de sus viajes, sus hijas lloraron, pero no como yo cuando recibí la noticia de que había muerto mi madre. Las niñas superaron la muerte de su madre muy rápido, casi nunca estaba con ellas por lo que no había mucho que extrañar. Como su esposo yo me quede con todo su dinero y la custodia de sus hijas.
Me reencontré con Ana, la cual para ese entonces ya era una jovencita de 21 años, ella me contó que su hermana y mi prima seguían molestas conmigo por haberme casado con otra mujer, pero que aun mantenían su promesa de no tener sexo con otro hombre, ahora las dos eran pareja y tenían pensado adoptar a una hija. Ana me dijo que también ella mantenía su promesa pero que ella tenía esperanzas de volver a tener sexo conmigo. Yo le conté lo ocurrido, le dije que ahora tenía tres hijas y que me gustaría que ella fuera su madre. Ana acepto con lagrimas en los ojos y a los pocos meses me case con ella.
Ahora Ana, las gemelas, Zoe y yo somos una familia y vivimos muy felices juntos, soy el hombre de la casa y tengo sexo con las cuatro pues las amo a todas por igual.
Un día Zoe invito a varias de sus amigas del colegio a la casa, en ese entonces ella tenía 12 años y era muy popular en su escuela, por lo que era amiga de varias chicas de su clase e incluso chicas de otros grados. Ana y las gemelas entraron a la habitación de Zoe con emparedados y bebidas, y se sorprendió al verme sentado desnudo al borde de la cama de Zoe, mientras todas las amigas de Zoe, las cuales estaban desnudas y arrodillas delante de mi, se peleaban entre ellas por chuparme la polla. Zoe que también estaba desnuda y grababa con una videocámara todo lo ocurrido recibió los emparedados y las bebidas. Ana y las gemelas se fueron de la habitación al dejar los emparedados y las bebidas como si no hubieran visto nada.
Habían 20 niñas, sin contar a Zoe, de entre 8 a 12 años de edad, totalmente desnudas en la habitación. Arrodillas delante de mí, turnándose para chuparme la polla, en ese eyacule delante de las niñas manchando sus hermosos rostros con mi semen.
Todas eran muy bonitas y de contextura delgada, tome a una de ellas y me la folle en la cama de Zoe mientras las demás niñas observaban emocionadas a que llegara su turno. Me las folle una por una hasta que termine cogiendo con todas, me cogí a las veinte niñas y cuando está agotado Zoe se me acerco diciendo que ahora era su turno, no le pude decir que no y aun con el cansancio me la folle.
Estaba en la cama cogiendo con Zoe mientras las otras 20 niñas estaban arrodillas en el piso con un emparedado en una mano y una bebida en la otra. Las 20 se encontraban desnudas y manchadas con mi semen pero parecía no importarles, comían y bebían de lo más tranquilas mientras observaban como me follaba a Zoe. Al correrme dentro de Zoe me eche boca arriba sobre la cama de Zoe sin fuerzas para poder moverme, pero las niñas que habían terminado de comer sus emparedados y beber sus bebidas querían más de mi. Una de ellas se puso encima de mi miembro, uso sus pequeñas manitos para que mi verga entrara en su vaginita y comenzó a mover sus caderas, otra se puso encima de mi rostro, de forma de que pudiera chuparle su vaginita sin tener que moverme, y otras dos se pusieron a los costados poniendo sus vaginas sobre mis manos de forma de que pudiera introducir mis dedos en sus vaginitas.
Estuve teniendo sexo con las niñas en esa posición durante varias horas, las niñas cambiaban de posición entre ellas cada cierto tiempo pero yo solo tenía que estar echado moviendo un poco mis dedos y mi lengua. Cuando recupere mis fuerzas me levante puse a una niña boca arriba y a otra boca abajo encima de la otra de forma de que sus vaginas rozaran y puse mi verga entre sus dos vaginas, luego empecé a follar a una de ellas para luego introducir mi verga en la vagina de la otra. Me folle a esas dos niñas en esa posición hasta que terminaron agotadas y satisfechas, mientras tanto las demás chicas que aun querían más se habían puesto en cuatro a lo largo de la habitación formando una larga fila. Me folle una por una hasta dejarlas a todas satisfechas, al final de la final se encontraba Zoe, la cual se encontraba en cuatro esperando pacientemente su turno, termine fallándome a Zoe y corriéndome dentro ella.
En eso los teléfonos de las niñas empezaron a sonar, habían pasado varias horas más de las que habíamos planeado y sus padres estaban preocupados porque no llegaban a sus casas. Lleve a las niñas al baño para que se limpiaran y se vistieran. Antes de que las niñas se vistieran Zoe pidió que todos nos tomáramos una foto, así que nos tomamos una foto en donde salía yo junto con las 20 niñas y Zoe, todos completamente desnudos.
Las niñas se fueron no sin antes prometer que todas volverían la semana próxima, todas dijeron que si emocionadas y se fueron. Ana y las gemelas acompañaron a algunas a sus casas, dejándome a solas con Zoe, la cual estaba muy feliz por haber compartido lo que más le gusta con sus amigas. Zoe y yo seguíamos desnudos, no nos habíamos vestido porque no íbamos a salir de la casa, pero estábamos tan cansados por tener sexo todo el día que no teníamos ganas para seguir cogiendo. Zoe y yo nos sentamos en el sofá de la sala, aun desnudos, y nos pusimos a ver televisión. Zoe me abrazo y dijo que me amaba, no era nada sexual, aunque estábamos desnudos no estábamos teniendo sexo. Se podría decir que era un momento padre e hija, uno muy extraño pero especial. Zoe me pidió que nunca la abandonara y que siempre tuviéramos sexo porque así sabia que la amaba. Yo le dije que me gustaba tener sexo con ella, pero amaba el pasar tiempo con ella. Zoe y yo nos besamos en la boca y se podría decir que arruine el momento intentando tocarle su vaginita. Ella por un momento se molesto pero rápidamente una sonrisa se dibujo en su rostro. Se sentó en mi regazo de forma de que mi verga entrara en su vagina y comencé a penetrarla mientras veíamos televisión juntos.
Cuando Ana y las gemelas regresaron a la casa, Zoe y yo estábamos durmiendo en el sofá, abrazados, desnudos y manchados de semen. A Ana le pareció tierna esa imagen y nos tomo una foto. Mi casa se lleno con varios cuadro con fotografías, había una en donde estoy con Claudia, Ana y mi prima en la casa de mi madre, otra en la que están Zoe y las gemelas durmiendo desnudas en la habitación de Zoe, y otra en la que Zoe y yo estamos durmiendo desnudos en el sofá de la sala, obviamente esas dos últimas fotos estaban en partes de la casa en donde no entra cualquiera, pero de todas formas me gustaba poder mirarlas todos los días.
Tenía varios recuerdo en esa casa y era muy feliz aun junto a Ana, Zoe y las gemelas, una vez a la semana las amigas de Zoe venían a la casa para tener sexo, ese día se volvió mi día de la semana favorito. Me folle a las amigas de Zoe cada semana sin falta durante casi dos años, debido a que los padres empezaron a sospechar que algo raro pasaba en mi casa, tuvimos que hacerlo con menos frecuencia hasta que un día uno de los padres le prohibió a su hija que se acercara a Zoe. Querían alejarme de mis niñas y no lo podía permitir, hable con los padres de las niñas y les hable sobre un internado en donde enseñaban a las niñas a ser obedientes, les dije que pondría ahí a mi hija y les sugerí que también pusieran a las suyas. Todos los padres de las niñas eran hombres y mujeres de negocios que no tenían tiempo para cuidar de sus hijas y preferían dejarle la crianza y educación de sus pequeñas a alguien más. Convencerlos fue fácil, con solo decirles que se harían cargo de sus hijas casi todo el año solo regresándola para festividad y fechas importantes, todos aceptaron.
Obviamente no había ningún internado, yo lo había inventado para poder pasar tiempo con mis niñas. Me fue junto con Ana, Zoe, las gemelas y mis 20 niñas muy lejos de sus padres, con el dinero que ellos me daban por lo del internado era más que suficiente para poder mantenernos a todos sin tener que trabajar. Compramos una hermosa y amplia casa en un lugar tranquilo donde nadie nos molestaría. Ahora podía tener sexo con mis niñas cuando yo quisiera, de hecho nos fue también que el negocio del internado. Que el siguiente año convencimos a más padres que dejaran a sus hijas.
Actualmente el internado es un negocio familiar, Ana administra el lugar, las gemelas se encargan de cuidar de las niñas, y yo bueno me encargo de darles amor. El último año tuvimos a 60 niñas de entre 7 a 13 años de edad. Zoe les explicaba a las nuevas cómo funcionaba el lugar y les daba un recorrido por el lugar, el cual finalizaba en mi habitación, en donde yo les daba la “bienvenida” a todas las niñas nuevas. Hasta ahora el negocio va bien, hace poco tuve una orgia con mis 60 niñas para celebrar mi cumpleaños. Ana dice que el próximo año tendremos 10 niñas más y que me prepare, está preocupada porque este año hubo una niña de 12 años que causo problemas, porque cuando tuvimos sexo ella lloro y grito, logro salir de mi habitación diciendo que la había violado, causo un poco de conmoción a las demás niñas, pero las gemelas lograron regresarla a mi habitación y Zoe le explico que el sexo era algo bueno.
La niña siguió insistiendo en que la había violado y que se lo diría a sus padres y a la policía. Me hizo perder la paciencia su terquedad, no quería entender que yo la amaba y solo le estaba demostrando mi amor. Por suerte era muy bonita y tenía un hermoso cuerpo, por lo que le tuve paciencia y la tuvimos que encerrar en una habitación para que no hiciera escándalos, pero con el tiempo entendió que no la había violado y me pidió perdón. Para mi fiesta de cumpleaños ella me recito un hermoso poema en donde me expresaba todo el amor que sentía por mí, en agradecimiento la folle hasta correrme dentro de ella.


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