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Categoría: Fetichismo
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El regreso a casa
Ella iba delante de mi, y la falda le marcaba unas nalgas respingonas que hubieran sido la delicia de mas de uno de los comensales masculinos que alli se encontraban. Las botas altas casi hasta el inicio de la falda solo dejaban ver un trozo de muslo. ?Joder! Aquel trozo de muslo de apenas unos centimetros era la atencion de todos y porque no decirlo de todas, ademas, al ser los tacones altos, parecia mas alta de lo que era en realidad y le daba un aspecto estilizado que hacia recorrerla de abajo a arriba hasta llegar a sus tetas, que pese a no ser grandes como ya mencione, tenian el tamaño y la solidez justas para hacer que cualquiera las deseara. Eso por no hablar de su cintura estrecha que hacia de union entre sus caderas y su pecho. Si ademas el que miraba tenia la suficiente sangre fria para subir un poco mas la vista se encontraba con una cara de facciones finas rematada por el pelo corto. Lo cual hacia que mostrara un aire de poder. Lo justo. Pero en definitiva un aire de poder. Mientras caminabamos entre las mesas hacia la salida me dijo:
Cerdito, acabo de percatarme de una cosa.
?De que? dije balbuceando.
Mi cerdito se ha olvidado las braguitas encima de la mesa.
Volvi a ponerme blanco como los manteles.
Voy a por ellas.
Ni lo sueñes. Dejalas donde estan. Asi sabran lo caliente que esta la dueña del cerdo.
Por fin salimos a la calle. El portero del establecimiento la estaba mirando de forma descarada.
?Has visto como me mira ese cabron? Ve a buscar el coche. Yo te espero aqui.
Sin decir nada fui en busca del coche. Mientras lo hacia pensaba en el cambio que se habia operado en mi mujer y sobre todo en que empezaba a gustarme. Su aire dominador, su sexualidad manifiesta... me tenian calentando motores todo el tiempo. Aparque el auto frente a la puerta. Ella seguia alli. Dando la espalda al portero. Baje y le abri la puerta. Ella se limito a doblar un poco la cintura, como si fuera a quitar algo que estaba sobre el asiento, seguro que su culo se mostro en todo su esplendor al espectador, y luego se giro, se sento en el asiento delantero y antes de darse la vuelta para terminar de meter las piernas en el interior del coche, las abrio de forma descarada. Vi como casi le saltan los ojos de las orbitas al portero mientras miraba lo que se le ofrecia. Cerre la puerta, di la vuelta por detras del coche y me sente al volante. El restaurante estaba algo lejos de casa, a una hora mas o menos, y la carretera no era demasiado transitada. Hice un ademan de bajar los cristales de las ventanillas.
No lo hagas, no quiero que bajes los cristales.
Marta... en serio que estoy completamente desconcertado. Actuas de una forma nada usual. Me gustaria saber que pretendes. Claro que una cosa si que ya la has conseguido: calentarme. Quizas empiece a ser un cerdo caliente.
Me miro sonriendo.
Todavia vas a desconcertarte mas, te lo prometo. Y tambien te prometo que acabaras siendo un cerdo caliente. Todavia no lo eres, pero lo seras.
?Por que no quieres que baje las ventanillas?
Seguia mirandome con esa sonrisa nueva que no habia visto nunca hasta la semana pasada.
Ahora lo sabras.
Me tomo una mano, la aparto del volante y la dirigio a su entrepierna.
No pares el coche me dijo.
Con su mano movia la mia por su coño. Yo notaba como se le iba humedeciendo, y se le ponia dura la peladilla. Parecia una campanita que iba de lado a lado.
No corras cerdito.
No sabia si se referia a la velocidad del coche o la velocidad de mi mano. Por si acaso reduje la velocidad del coche.
No entiendo porque no quieres que abra las ventanillas.
?Ay cerdito! Lo sabras a su tiempo.
Su otra mano se habia deslizado dentro del top y se estaba acariciando los pezones.
Se me estan poniendo muy duros
Y el clitoris tambien Marta.
?A ti no se te pone dura?
Se estaba deslizando hacia abajo en el asiento delantero. Cada vez estaba con el culo mas en el borde y las piernas mas abiertas.
Si sigues asi te prometo que se pondra dura de verdad.
Eso quiere decir que todavia no lo esta.
Solto la mano que sostenia la mia y acciono la palanca que inclina el respaldo. Este se inclino suavemente lo que hizo que su culo quedara abierto y justo en el limite del tapizado. Intente bajar un poco mi mano para acariciarselo.
Todavia no cerdito. Todavia no estoy a punto.
?Te ha gustado el plato de verduritas?
Pshe. Estaba bien.
?Y la coliflor? Es raro que la hayas pedido. Siempre dices que te da gases.
Y es cierto.
Pues no lo entiendo, luego si los retienes te sientes mal. Y siempre los retienes.
Ahora volvio a cogerme la mano y la dirigio a su ojete. Se volvio hacia mi, sonrio de nuevo.
Hoy no voy a retenerlos.
Y mientras lo decia sonriendo... fffpppsssfffpppsss. Note el gas caliente y algo humedo que acababa de dejar escapar. Era un pedito mono, sencillo, nada escandaloso, suave como todo en ella, pero con un intenso olor que enseguida me llego.
?Se te ha puesto dura ahora cerdo? ?Entiendes porque no queria que bajaras las ventanillas? Quiero dejar mi marca en lo que es mio. Mi cerdo y mi coche.
Se me habia levantado de golpe. Dura como un palo. No me cabia en los pantalones. Ella no se inmuto y no permitio que retirara mi mano, es mas siguio moviendola alrededor de su ojete. Me gire un momento para mirarla y vi en su cara que no le faltaba mucho para correrse.
Si te ha gustado... ?Puedo soltar otro, cielin? fffpppsss... mmm... fffpppsss...
La vi corriendose mientras soltaba aquellos dos pedos. Esos si que fueron pedos. El primero solo era el anuncio de lo que venia.
ppprrrsss... ppprrrsssss
Yo tenia la polla a punto de estallar. Y con mi mano en su ojete note unas pequeñas sacudidas que confirmaban que se habia corrido. La mire de nuevo. Su cara denotaba una sensacion de gusto, de felicidad... de bienestar.
Cerdito mio... te has portado muy bien. Toda la noche lo has hecho muy bien.
Ahora te toca a ti. Para el coche en aquel recodo.
Fue automatico. Me desvie hacia un recodo que se acercaba y meti todo lo que pude el coche. Nos bajamos. Ella abrio las piernas, doblo la cintura, se apoyo con los codos en el capo y me dijo:
Follame. Vamos follame. Te lo mereces. La dueña de la pocilga quiere que su cerdo preferido se la folle. Que le meta la polla dura en su coño. Que la llene.
La dueña de la pocilga le promete a este cerdo que si lo hace bien se correra de nuevo.
Mientras me decia todo aquello yo ya le estaba metiendo mi polla. Pocas veces recuerdo haberla tenido tan dura en mi vida. Entraba suave. Ella estaba realmente humeda. Le subi el top hasta mas arriba de los pezones y se los acaricie, se los pellizque, se los estire, se los retorci... Y ella respondio a las caricias y a los embates, vaya si respondio. Mas que empujar yo con la polla era ella la que sacaba el culo hacia afuera empujando para que no escapara la picha que tenia dentro.
Metemela por el culo. ?Cerdo, enculame! ?Que me jodas el culo! ?No me oyes?
Sacarla del coño y metersela por el culo fue decisivo. Volvi a notar las sacudidas, esta vez en mi polla, y vi como inclinaba la cabeza hacia abajo. ?Se habia corrido de nuevo!. Yo para no ser menos solte un chorro de leche caliente dentro de su ojete. Fue una descarga necesaria, me habia tenido caliente desde que se vistio en la habitacion. Me habia dejado culminar. No era que yo hubiera culminado porque queria, era porque ella se habia mostrado benevolente y me habia dejado hacerlo. Me encontraba muy feliz. Por fin paro. Se giro hacia mi, volvio a sonreir y me dio un largo y calido beso en los labios.
?Crees que puedes llevarme a casa Miguel?
Creo que si Marta. Ha sido una noche preciosa.



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