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Categoría: Gays
Valor de este relato: 3.20
Enviado por: krout


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En el baño...


Mi niñez fue llena de amor y de una posición económica favorable. Mi padre trabajaba en el ramo de la construcción, ya que era arquitecto y mi madre tenía una agencia de viajes. Como ya les había contado en mis relatos anteriores tenia dos hermanos mayores, que vivían en Tennessee y una hermana casada que residía en México.
En ese entonces yo tenía la edad de ocho o nueve años aproximadamente, habitábamos una casa en la Cd. De México, mis padres y mi hermana que para ese momento todavía no contraía matrimonio. Los parientes de mis padres nos visitaban con frecuencia, tíos, primos, primas, etc. Uno de ellos de nombre Joseph de aproximadamente 25 a 30 años, de cuerpo fornido, cabello rubio cenizo y de ojos de color azul (hijo de un hermano de mi mamá).
Siempre que él llegaba se quedaba unas dos semanas poco más o menos y después retornaba a U.S.A, nunca me llamo la atención, ya que no me llevaba bien con ningún pariente. Debido al trabajo de mis padres quedábamos al cuidado de una persona, que por lo regular vivía más en la calle y nos descuidaba un poco. Sabíamos que Joseph tenía relaciones con la doméstica, pero no le dábamos importancia, por lo regular lo hacían a temprana hora. Algunas veces cuando llegaba del colegio, los encontraba muy sospechosos, en otras ocasiones cuando ingresaba a la casa se escuchaban los gemidos de la sirvienta y como todo niño la curiosidad era mayúscula y me dirigía a su cuarto de ella para observar el espectáculo, siendo esa mi primera película porno en vivo y a todo color que veía. Y así ocurría el tiempo hasta que se iba a USA.
Regresaba Joseph después con mi tío a la casa de mis padres por unos días más y otra vez repetía con la muchacha. Un día que nos dieron descanso en el colegio me quede en casa, la doméstica cuando terminaba el aseo se perdía todo el resto del día. En esa ocasión mi primo no perdía la oportunidad y entraba al sanitario dejando la puerta abierta, al pasa por el pasillo yo lo veía y él sólo sonreía muy pícaramente. Así lo hizo tres o cuatro veces más, hasta que no se si planeado por mi primo nos quedamos solos en casa, pues la sirvienta había salido y mi hermana aún no llegaba del colegio, entonces nuevamente entro al sanitario dejo la puerta abierta, se bajo los pantalones junto con su ropa interior y se sentó en el inodoro, al pasar me hablo, me quede en el umbral de la puerta, el sólo me platicaba de que se estaba follando a la sirvienta y de como esta mujer se la ponía dura, me decía que me acercara para que observara como se le había parado la verga con solo pensar e imaginar en la doméstica. Me acerque no se si por curiosidad o por que razón. Él de pronto alzo su pene con la ayuda de su mano derecha y me lo mostro, lo acariciaba de arriba hacia abajo, dejaba al descubierto el glande de color rozado, lo sacudía y otra vez bajaba su mano hasta la base del pene, se escuchaba el jadeo y la voz entrecortada de mi primo, yo me quede en una sola pieza, inmóvil, de pronto me dijo:
_ ¿te quieres sentar?
¿qué? _le conteste
_ ¿Qué si te quieres sentar?
Ingenuamente pregunte _ ¿dónde?
Joseph sólo señalo con un dedo sobre su miembro y sonrió. Me quede y no deje ni una palabra.
_ Pues dónde, encima de mi verga.
Para ese momento se le notaba mucho mas gorda y casi al doble que cuando me la mostro segundos antes, estaba llena de venas y no sé si sería por la excitación ya goteaba y le escurría líquido del miembro de mi primo.
Como yo no dije absolutamente ni una palabra a Joseph, se puso de pie, dejando cerca de mi rostro su instrumento y entonces puede apreciarlo con más sutileza, para mi era una pija súper enorme, era un trozo grande de carne (en ese momento no sabia mucho de medidas, pero tal vez media 20 cm aprox.) la base del pene estaba repleta de bellos de color rubio los cuales cubrían casi por completo los grandes testículos que recaían, tal vez por efecto de gravedad o probablemente por que eran muy pesados.
Nuevamente se sentó en el retrete y me dijo:
_Ándale, anímate y siéntate, entonces me cargo y me sentó sobre sus muslos. Mi primo empezó a mordisquearme los oídos y los lamia por detrás de ellos. Sentía la enorme verga que quería perforarme, pero se lo impedía mi pantalón, así que no recuerdo como lo hizo, pero me bajo mi ropa hasta los tobillos. Me coloco encima de él, los dos sentados sobre el excusado e inició el mordisqueo de mis orejas, lo cual si saberlo me excitaba y me hacia volar a las nubes, mi respiración se sincronizaba con el jadeo que emitía Joseph. Apreciaba como la enorme verga gorda y cabezona pretendía entrar dentro de mí, haciéndome sentir un apreciable y peculiar dolor, su cabezona verga rozaba, se deslizaba de un lado para otro, me humedecía con el líquido pre seminal que emanaba de la inhiesta herramienta de mi primo. Con ayuda de sus brazos me empujaba hacia abajo en dirección a la verga, que parecía un mástil que trataba de abrirse paso por mi entrada y de igual forma alzaba su cadera para presionarme. Yo me moría del dolor (y eso que todavía no me penetraba profundamente) y trataba de zafarme, pero el ya estaba lleno y se desbordaba en calentura y lujuria, por lo que no me soltó, por mas que se lo pedía e imploraba llorando. Él introdujo una mano por debajo de mis nalgas y sentí como coloco su increíble verga en dirección a mi ano y la clavó un poco dentro de mí, sentí que se me rompía y como se desgarraba mi retaguardia, así lo dejo por unos instantes. Su pija trataba de entrar por completo, pero no pasaba mas de la punta (tal vez debido a que no estaba dilatado y preparado para recibir tal manjar), él hacia presión con su brazo izquierda en contra de su pelvis, tratando de penetrarme aún más. Me decía con una voz llena de excitación ahora te toca a ti sentir mi gran verga y follarte como lo hice a tus primos, quienes me pedían mas.
Mis sentimientos eran confusos quería que él siguiera con su trabajo, pero al mismo tiempo sabía que ese hecho estaba mal. El jadeo de Joseph era tal que hoy que lo recuerdo, ese sonido me hace vibrar. Pero mi dolor era indescriptible, nunca había sentido tal sufrimiento. Fue cuando se escucho que había entrado un automóvil dentro del cobertizo, me alzo y saco la parte del miembro que había perforado mi ano, se puso de pie, coloco sus ropas, me dijo ¡vístete! y ayudo a subir mi pantalón. Salimos del sanitario y fingió que jugaba conmigo.
No hubo necesidad que me amenazara con decir algo, simplemente yo sabía que eso que me hizo estaba mal y claro por vergüenza no mencionaría absolutamente nada. Tiempo después llego nuevamente a la casa de mis padres, pero yo hice todo lo posible por no quedarme a solas con mi primo. Él insistía en permanecer a solas conmigo, pero no lo conseguía, ya que yo me resistía y más ahora que sabía que Joseph había abusado de su hermano pequeño al igual de una prima de doce años y de mi primo Webster de diez años, esto me lo conto ese día Joseph y me lo había corroborado Webster un día que nos visito a lado de sus padres.
No volví a estar a solas con mi primo Joseph, aunque hoy día me imagino que pudo haber pasado si ese acto de incesto se repitiera y si la verga de 20 cm de mi primo me la hubiera encajado sube o de a golpe, pero no me arrepiento…



















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