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Categoría: No consentido
Valor de este relato: 4.07
Enviado por: Elseñorcaliente


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El viaje en autobús ( Conociendo a las niñitas exóticas ) III


Después en un instante y de repente me tuve que separar de manera abrupta de la estrujada de verga con la nenita, porque de la nada venía una señora que se paró como resorte y venía como loca meandose, la puta vieja me puso muy nervioso y me espanto de verdad, el corazón me latía como caballo desbocado, me temblaban las manos y piernas de manera incontrolable pero no quería que parara nunca, estaba muy al pendiente de la madre también, cuando la señora salió del baño y se fue, la niña volteo a verme, note que ella después de eso y como queriendo decirme: “Señor, señor! ya puede seguir ya no hay nadie que nos vea, ya quiero que usted me siga poniendo su cosota grande en mi cuerpecito, ande siga, si? me gusta cómo se siente la babita de su cosota en mi piel”, yo solo la mire con mi cara de imbécil y le sonreía tímidamente como si nada pasara, ella también me sonrió muy coquetamente, vi en su mirada la calentura de una niña cuando empieza a descubrir su sexualidad de manera prohibida, eso fue el acabose.


A partir de ahí me atreví lo que no haría jamás, abrí el compartimiento del guarda equipaje de mano, abrí mi mochila y saque mi sudadera, me la amarré a la cintura para tapar lo que haría, me desate el cordón del pants y me lo baje a la cadera o más, con la sudadera me la amarre a la cintura y me tape, la niña volteaba y miraba con impaciencia, la niña era cachonda y ya se le notaba claramente, su precocidad demostrada en las ganas de mirar y sentir la verga de un desconocido que sin el más mínimo conocimiento previo con tan solo sus coqueteos de niña traviesa y miradas con complicidad muda con un señor me sorprendió en esta bebita.


Ya con la verga a mil y sin importarme nada me liberé la macanota sin que ella se diera cuenta, tenía una parada fenomenal, presione la riata con mi mano hacia abajo y la fui a colocar en el hombro de la niña lentamente, ella con seguía con el juego del disimulo pero ya esperaba el vergon loco en su hombro, en ese mismo instante al tener el contacto piel a piel, verga de hombre mayor – hombrito de niñita, la niña en un delirio de placer cerro los ojos nuevamente de manera automática, parecía que estaba en un lugar mágico donde las niñas no pueden ir, pero ella estaba ahí, encantada, nuevamente apretó contra él apoya brazos y se restregaba ella solita de un lado a otro sobre mi verga, con sus carnes de niña sobaba toda mi monstruo, mi verga en comparación son su brazo era del mismo grosor, donde terminaba mi verga a la altura casi del codo ya estaba toda moqueada, a la niña parecía también gustarle sentir los mocos, la tarde ya se había vuelto oscura y ya muy poca luz se veía ya en aquella tarde noche, la luz de los asientos de casi todos los pasajeros estaban apagadas, si acaso un par en las primeras filas tenía su lámpara encendida tal vez para leer, en las filas finales todos los pasajeros venían en su mundo, unos durmiendo, otros platicando, todo estaba tan perfecto y tranquilo como si el destino lo tuviera preparado.


Después de estar moviéndole mi verga a la pequeña ya libremente pensaba en que más podía hacerle dada la luz verde que ella me daba, la hermanita desde hace rato venia viendo la ventana y ensimismada en su mundo se quedó dormida de cansancio afortunadamente jamás volteo, ya en mi asunto se la despegue lentamente a la chiquita y me separé de ella, ladee mi cintura apuntando mi pene hacia su pechitos, tome mi pitote y lo maniobre con mi mano derecha, la niña sabía lo que yo deseaba y como en un juego de deseos mutuos y de leer mentes ella también se reacomodo en su asiento y se acercó con su par de tetitas a mi verga y en ese instante se la presione al frente, ella estaba gustosa, mi erección era máxima, saber que la niña se dejaba hacer me dejaba tonto, esa niña tenía un gusto especial por las vergas, y la mía de señor la estaba gozando y yo a ella, eso me dio más valor, baje mi mano izquierda y para hacer mejor presión tome su espalda desnuda y la empuje hacia mi cintura quería que la sintiera toda en sus tetitas, se sentía tan cálida la suave e infantil de la espalda de esa niña, ella no dijo nada a esta maniobra, era copartícipe de ese pervertido encuentro.


Le palpite la verga sobre su tetita derecha y luego la izquierda, ella también hacia movimientos ladeándose y sobándose sola sobre mi poronga, se la restregaba sobre su playerita de fino algodón, al poco tiempo ya estaba húmeda también por mis jugos, ella miraba para abajo tratando de ver la verga, con la punta mocosa se la metí debajo de la playerita para sentir sus pechitos piel a piel, los tenía pequeñitos pero con unos bien hinchados pezoncitos imberbes que apenas empezaban a brotar pero ya de exquisita moldura, así estuve pasándole la verga por sus protuberancias que tenía por téticas y la mequee bastante en sus pezones al punto que su playerita ya estaba algo escurrida adentro, después de un buen rato de gozarla así ahora quería enseñarle la verga, al fin y al cabo ya la había sentido sobre su piel por lo que ahora podría mirar lo que había sentido la pequeña y caliente chamaquita, gire un poco mi cintura como apuntando hacia el respaldo de su asiento, ella trato de mirar de reojo, pero la vista no era muy clara, de repente vi que me miro para ver si la observaba y como yo disimulaba muy bien que aparentemente ni cuenta me daba ella supo que debía hacer, así que se volteo de costado sobre su lado derecho, dándole la espalda a su hermanita, quería ver la verga que acaba de sentir cálidamente en sus chichitas, mi pitote seguía bien parado, la baba caía lentamente sobre el piso, como anteriormente lo había su expresión en la cara de la nena era de asombro, de gusto, abría los ojos muy grandemente, pasaba saliva de repente y miraba con escrutinio cada centímetro de la verga, miraba mis huevos, la forma del hongo del pene, desde siempre me corto el vello púbico por lo que lo tenía algo recortado, la fascinación que note en esa escuinclita era que miraba muy atenta la cabezota grande de mi garrote, dada la fascinación demostrada ahora se la empecé a acercar a la cara lentamente, ella quedo fascinada de tenerla de tan cerca, nuevamente vi como con precaución se acercó a olerla, al parecer le gustaba sentir el olor de la verga, cuando esta vez la olio entrecerró los ojitos tan lindos e hizo una mueca de gusto, como deteniendo el aroma que emanaba de mi pitote, casi sonriendo de placer.


Después seguía mirando, así que nuevamente quería ponérsela en su piel pero ahora en su cara, lentamente me acerque y con maniobra de cintura se la acerque a una mejilla, el contacto con su carita me volvió a poner a mil, ella al principio reacciono como con rechazo y asco, se la aleje pero de repente ella se acercó y se rozó la cara, era la señal de que quería sentirla, después de la mejilla se la acerque a los labios y ya tomándola con una mano se la empecé a pasar toda por la boca, ella entrecerró sus ojos y se dejó hacer, la baba que salía de mi verga se la ponía en los labios trataba de metérsela en la boca pero su inexperiencia no lo permitía solo abrió un poco la boca, suficiente para que una parte de la punta de mi verga entraba en esa cavidad de ricura, eso era el cielo, su calorcito y sus labios suaves y calientes me hacía sentir gozoso, la mucosidad de mi verga era depositada en su boca, ella se tragaba su saliva con mis mocos, era todo un sueño del cual no quería despertar, después de estar así me empecé a pajear y en un momento tras no aguantar sentí el éxtasis y derrame chorros potentes de semen, la reacción de la niña fue de separarse inmediatamente ante esa reacción inesperada por ella de mi verga, al sentir que en ese instante me venía a borbotones, su boca recibió dos descargas y al menos una se tragó la otro la saco por la boca escupiéndola con algo de asco, la demás la tire sobre su cara y en el asiento y pasillo, revente como nunca en la vida, el placer y la cantidad de leche de ese día nunca la había tenido, ella abrió sus ojitos y se limpió con sus manitos la cara y parte de los mecos de su ropita, yo no sabía que hacer mi mente se perdió y no sabía cómo reaccionar, en un momento pensé bajarme del autobús, acababa de hacer lo más perverso y loco en mi vida, pero al mirar a la tierna e inocente niña que estaba encantada, la pequeña me sonrió de manera perversa, yo fui al baño y cuando regrese la nenita estaba despertando a su hermanita menor, con esto confirme que las mujeres son como los cocodrilos, desde pequeñas ya tienen instintos muy naturales, en este caso esta nenita de curiosidad sexual y gusto por el sexo opuesto, sé que muchas niñas desde los 5 años ya saben contonearse, moverse de manera sensual y desde esas tempranas edades ya empiezan a tener un gusto por los hombres, generalmente señores maduros, algo raro pero que acababa de comprobar, tal vez tanta televisión influya en ese comportamiento o su entorno pero a mí eso no me importaba, era una realidad tan dulce como un caramelo.


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