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Categoría: No consentido
Valor de este relato: 4.15
Enviado por: Elseñorcaliente


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El viaje en autobús ( Conociendo a las niñitas exóticas ) II


La cara de curiosidad de la niña y con la boca abierta me hizo ponerme más caliente y es que como no llevaba ropa interior debajo del pants debido a lo caluroso del clima en esas zonas la figura de mi vergota con todo su grosor y la bulbosa cabezota se veía clara y nítida, en ese momento me la había acomodado de lado derecho de mi ingle y la niña se sorprendía de como la traía, me di cuenta que le daba mucha curiosidad y que ella quería mirarla más de cerca por lo que le empecé a posar mi verga ya sin tapujos, aparentaba ir viendo el paisaje por la ventana y me metía un poco entre sus asientos como asomándome para que la mirara detenidamente mientras yo disimulaba estar absorto en la ventana pero de reojo miraba como la niña se le notaba el nerviosismo y gusto de estar viendo una verga de un señor, bien parada a escasos centímetros de su cara, ya no me importo que la viera toda y que chorreara a raudales, ya tenía tremenda mancha en el pants y me escurrían líquidos por mi pierna sintiendo la humedad y lo pegajoso del líquido en mi piel.


Pensé “la niña quiere mirar pues yo le daré el espectáculo con su primer verga y la lo hare inolvidable para su corta vida”, y me dije a mis adentros: “si su hermanita que es más pequeña está bien frondosa y rica seguro que esta escuincla también tiene un cuerpecito de locura, con un par de nalgas profundas, carnosas y duras igual que su hermana, al menos ya había comprobado que tenía largas, torneadas y carnosas piernas y pechitos de chibolita bien hinchaditos, aunque no la había visto parada”, eso ya me daba un buen pronóstico.


De repente le moví la macana para ponérselo casi en la cara, le acercaba mi cintura para que la viera más de cerca, pude ver su cara de asombro, ella parecía pensar que yo no lo notaba y en eso se acercó más y con su pequeña nariz empezó a olerme la verga, lógicamente no emanaba ningún olor feo pero la escuincla era una morbosa de primera, ya en mi calentura empecé a palpitar mi falo con grandes espasmos y estiramientos con grandes pausas, sobre todo para que la viera bien parada y en su máximo esplendor, por su parte la hermanita venía inmersa con sus muñecas al parecer no tomaba atención y no lo notó porque jugaba con sus muñecas, la excitación me llegaba a la locura porque de repente se acercaba algún pasajero para ir al baño o su mama volteaba de reojo y tenía que repegarme al respaldo de los penúltimos asientos o disimular que me agachaba, estaba en una situación prohibida con una nena y eso me ponía muy caliente, tenía que disimular para esconder la gigantesca erección, la gente que pasaba pensaba que era el papa de las niñas porque todo el tiempo permanecí ahí, yo solo les sonreía.


Me ponía cachondo pensar que podría ser descubierto en esta pervertida acción en cualquier momento o que la niña le dijera a su mama, pero dada la situación de mirarme la verga gustosa, cuando alguien se acercaba la nena de manera cómplice conmigo se volteaba o disimulaba no verla, después cuando el peligro pasaba volvía a mirar, yo disimulaba no darme cuenta y cuando ella estaba con toda la mirada en mi verga baje lentamente una de mis manos y empecé a sobármela sobre el pants que ya estaba todo mojado y una gran mancha sobre el lado derecho escurría de tanta excitación, la niña en principio se sorprendió porque yo me tomaba la vergota y ella pensaba que era un descuido mío pero era con toda la intención de que me viera acariciarla y tomarla con mi mano sobre su grosor, iba probando a la nena a ver hasta donde podía llegar mi aventura, tomaba y acariciaba todo mi tronco y jalaba la piel del pene para que más se parara.


En ese momento se me vino a la cabeza probar que tan caliente estaba la niña y si después de mirar le gustaría sentir, en cuanto llego un pasajero que tenía que pasar al baño en lugar de repegarme al respaldo del asiento o hacerme a un lado lo hice sobre la niña, lentamente y como si fuera de manera involuntaria me acomode la verga y dado que tenía que dar paso al baño me gire un poco hacia su lado y le empecé a apoyar mi verga bien parada en su hombro de manera muy suave, en ese instante pensé que su reacción sería alejarse de manera inmediata al contacto pero nuevamente me sorprendió, se quedó inmóvil, pensé que quedo en shock y que inmediatamente le diría a su mama, pero no, al contrario ella se dejó hacer.


Por lo que aproveche el momento, al principio solo le deje sentir el calor y la dureza de mi fierro, después fui poniéndosela poco a poco sobre su hombro para que lo sintiera todo, fui sintiendo la piel de la niña y su calorcito; al momento de salir el pasajero del baño no me separé y le di una buena apretujada de verga en su hombro, me quede así, se la deje pegada de manera aparentemente descuidada e involuntaria por más de 3 minutos, yo veía a la niña de reojo para ver su reacción, mi verga derramaba jugos y la nena cerraba sus lindos ojitos dando pequeños suspiros, su respiración era entrecortada, parecía que lo disfrutaba mucho y lo confirme porque su hermanita le dijo vamos a jugar y ella le contesto que no, en ese momento estaba cansada, en realidad pensé que ella quería seguir sintiendo el calor de mi pitote de señor que acababa de descubrir.


En ese momento le restregaba la verga un poco más, ella estaba sintiendo la dureza y grosor de mi vergota de hombre adulto bien parada, aunado a que la tenía súper caliente, ya con eso me dio una clara muestra que la niña sí disfrutaba del contacto, por lo que con esa primicia empecé a restregarle de forma descarada la verga, se la empecé a palpitar y a dejarla bien aplastada en su hombro por espasmos prologados, dejándosela bien estirada y moviéndola de un lado a otro sobre su piel, de repente me aleje un poco para un reacomode porque ya me dolía de tan apretada que estaba y me la puse de manera vertical hacía abajo, en esa pausa ella dejó de sentirme y mire que la niña empezó a buscar mi verga con impaciencia, parecía no quería dejar de sentirme y a tientas con su hombro buscaba encontrarla para recargarse nuevamente en mí, esa reacción de querer seguir sintiendo la verga bien parada me puso más caliente, esa niña definitivamente le gustaba la verga desde chiquita, en su inocencia y dado que era su primera vez que veía la macana de un hombre le encantaba también sentirla, se le veía el gusto en su rostro, era evidente la excitación por la que estaba pasando esa pequeña nena.


Nuevamente ante su petición y hambre de mi verga se la volví a acomodar y se la recargue más fuerte, ella también se puso dura haciendo contra presión tomando con su mano el apoyabrazos, ella se sostenía presionando con fuerza hacia la dirección mi pitote de macho, la nenita me demostraba que quería sentirla toda sin restricción, la chiquillita sabía que yo ya estaba muy caliente, y de repente no sé si sabía qué hacer ante esto o era lo que había visto en su madre que de un instante se subió la faldita como en un descuido, dejándome que le viera sus piernitas gorditas hasta el nacimiento de sus calzones, parecía que quería que la mirara para ponerme más caliente, sin palabra pero con esas acciones era como si me dijera: “Señor póngame su gran verga dura, señor quiero que me apriete con su cosota y no la quite, quiero seguir sintiéndola, se siente tan rico que me hace sentir cosquillita en mi colita, señor no deje de ponerme su cosota en mi cuerpecito”, con esta autorización clara empecé a presionársela muy duro y con el movimiento del autobús ya me movía atrás y adelante, el líquido de mi verga ya escurría en demasía en la piel de la niña, ya la tenía toda babeada pero parecía como si no se diera cuenta pero más bien le gustaba, era una complicidad silenciosa porque la niña lo disfrutaba, le miraba las hermosas piernas y sus incipientes tetitas, pero en realidad lo que me tenía así de inicio fue por la vista de las nalgotas y panochita de su hermanita, pero en ese momento ya mi concentración estaba en esa pequeña bribona.


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